Juguemos a las escondidas con la gramática. Español para niños

Los talleres de formación para profesores de español para  niños abren La caja de Pandora cuando los asistentes plantean sus dudas ante una propuesta didáctica presentada.

¡¿Enseñas gramática a los niños?!

 ¡¿Incluyes reglas gramaticales en las actividades?! …

Estas y otras dudas están presentes cuando diseñamos una clase de lengua para niños tanto para  los profesores de una lengua extranjera como los de una lengua de herencia.

El aprendizaje de una lengua extranjera como asimismo la adquisición del lenguaje en sí, están relacionados con otros campos de la cognición humana: psicológicos, culturales, sociales sumado a que la competencia lingüística está condicionada por la experiencia física del hablante y su relación con el mundo exterior.

Las actividades multisensoriales y  los recursos como canciones, juegos, poesías, imágenes son pilares para  lograr  la interiorización del conocimiento desde un enfoque visual y lúdico,  participativo y de construcción colectiva como también personalizado y adecuado a las necesidades de los niños en los diferentes contextos educativos.

Estos principios teóricos nos obligan a  diseñar  holísticamente las  tareas que llevaremos a clase integrando el componente gramatical y por ende, a prestar atención a  la implicación del significado y el uso de la lengua, con el objetivo de favorecer la competencia comunicativa y el desarrollo de un aprendizaje real y duradero.

En palabras de José Plácido Ruiz Campillo deberíamos buscar “una gramática entendida como la mecánica de la comunicación, que permita compartir representaciones del mundo, que ponga el acento en las intenciones y los puntos de vista del hablante, en las formas en que los vehiculan, y en los efectos que producen, puede ser extraordinariamente estimulante intelectualmente (los estudiantes no solo tienen boca: la mayoría también tiene cerebro), y la diversión, entendida en sentido más estricto, la hace el profesor y el diseño y la dinámica de la actividad y, por cierto, el carácter del grupo. Es que “la gramática real no vive en los libros, sino en la mente de las comunidades que la usan, y cuando el uso real va en contra del libro de gramática, no es la realidad la que falla: es el libro que no es capaz de dar cuenta de ella”

La gramática ayuda al proceso de aprendizaje de la lengua extranjera. Por medio de  ella, el cerebro extrae el significado después de haber escuchado la palabra las veces suficientes en el contexto adecuado. Es por esto que un enfoque didáctico sustentado en “los fundamentos de la Gramática Cognitiva (Langacker 2008) nos aportan la función representativa del lenguaje, adecuando las estructuras de la misma en un contexto. La aplicación pedagógica de la Gramática Cognitiva (Dirven, 2001) no se basa en la memorización como proceso de enseñanza, sino en la aplicación de los principios de la misma en contextos adecuados”.
(Pascual Zazpe, 2017)

En otras palabras y  según los principios de la Gramática Cognitiva, la lengua está íntimamente ligada a la interacción y a la experiencia de las personas en un mundo físico. De tal forma, “la comprensión de las personas evoluciona mediante un motor-sensorial y de las experiencias relacionadas con este”. (Lee, 2001).

Sin embargo, debido a que cada individuo se desenvuelve en su propio contexto personal, dichas experiencias serán distintas dependiendo de la persona. Por lo tanto, sus presentaciones estarán ligadas a la comunidad lingüística en la que conviven y, por ende, a su cultura.

Como profesores de lengua extranjera para niños no podemos apartarnos de estos conceptos ni dejar de lado la intención del hablante  a la hora de comunicarse ya que “la Gramática Cognitiva explica cómo la adquisición de algunas palabras antes que otras depende de su significado o de la cantidad de información que transmiten, así como de la perspectiva de su significado en los contextos en las que son utilizadas”.( Pascual Zazpe, 2017)

Por otro lado y partiendo de que la Gramática Cognitiva es un modelo teórico y no un modelo pedagógico,  es importante señalar que, en ciertos contextos, no siempre es factible pensar en un conocimiento de forma explícita en el primer año de la escuela primaria; aunque sí a partir del segundo y en los siguientes, cuando la lengua materna haya sentado sus bases de la alfabetización y le otorgue cierta seguridad apoyado en el conocimiento del alfabeto, la adquisición de la lectoescritura y  la comparación con las  estructuras léxico-funcionales de esa primera lengua escolar.

Aprender una LE supone el dominio de, por lo menos otra. Por lo tanto, durante el proceso de aprendizaje, los niños, partiendo de su primera o segunda lengua, transfieren sus estructuras en las de la lengua meta y suelen generalizar las reglas de gramática.

El niño de siete u ocho a doce años es capaz de trabajar con reglas y conceptos gramaticales progresivamente, siempre que se parta de la manipulación directa de las palabras y frases que ya haya adquirido. Comparaciones entre palabras, clasificaciones, contrastes con expresiones de su propia lengua permiten una gramática intuitiva muy valiosa para el aprendizaje posterior de la gramática de una lengua. La reflexión del lenguaje  les llevará a tomar conciencia de las regularidades de la lengua y establecer relaciones entre los elementos del sistema.

Lo expuesto hasta el momento intenta llevarnos   a  reflexionar en nuestra labor como profesores de un grupo de niños.  Una canción, un poema, un juego, como hemos mencionado,  son excelentes recursos didácticos para este público, pero que no deben ser solo un pasatiempo o una diversión (¡que no está mal!). Necesitan ser el complemento, la herramienta que nos permita abrir  la ventana a las estructuras de la lengua, acercar el conocimiento del idioma meta y facilitar que el aprendizaje trascienda a los diferentes contextos y situaciones comunicativas. Porque, como nos explica Ruiz campillo, “lo decisivo es que la gramática sea “explícita” para el profesor, o el creador de materiales”.

Son los materiales creados desde una visión holística de la enseñanza, con el respaldo de una secuencia de unidades integradas y un enfoque comunicativo adecuado al público infantil, nos permitirán ensamblar la experiencia, el significado y el uso de la lengua en un todo, como elemento real para la comunicación.

Es así que un listón de madera se llamará adjetivo, 

los globos hablarán,

el movimiento dará vida a las preposiciones,

los pañuelos conjugarán verbos, 

los dibujos construirán frases

y los niños aprenderán mientras juegan a las escondidas con la gramática.

Los fundamentos explicados en esta nota se profundizarán y serán desarrollados en el Módulo II de Capacitación Integral de ELECI

durante la jornada en línea en forma práctica mediante  ejemplos concretos y rentables  para nuestra labor docente ya sea en foirma virtual o presencial, en clases individuales o grupales.

La gramática significativa en la clase de ELE y ELH para niños de 2 a 11 años

Están todas y todos invitados.

¡No te la pierdas!

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